ColumnaTecnología que EducaTecnología y Educación

La mirada de las tecnologías digitales en el entorno de aprendizaje

La educación es el camino fundamental para la transformación de una sociedad y, en el contexto actual, es primordial invertir e implantar tecnologías digitales en el aula, como apoyo a docentes y alumnos en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Foto de Renata Sartini
Renata Sartini
6 min de lectura
Lee este artículo en
Estudiante sentada frente a un cuaderno, observando iconos de educación, datos y tecnología conectados, con el título La mirada de las tecnologías digitales en el entorno de aprendizaje

La tecnología digital forma parte de un proceso de renovación constante de las comunicaciones humanas en cualquier contexto en el que esté presente.

En el ámbito educativo, la tecnología puesta a disposición únicamente como instrumento no garantiza una mejora en la calidad de la enseñanza, ya que es necesario que los educadores sepan cómo utilizarla en beneficio del aprendizaje.

Para que la tecnología digital sea una aliada efectiva en el aula, las estrategias de uso deben priorizar la intencionalidad pedagógica: partir del objetivo de aprendizaje y no de la herramienta; usar las herramientas digitales para estimular el pensamiento y no para sustituirlo; evaluar el recorrido y no solo el producto final; experimentar, registrar y ajustar.

Por lo tanto, el desafío no es técnico, sino pedagógico. Los recursos digitales llegan al entorno escolar sin que los educadores dominen la herramienta. Lo que ocurre muchas veces es una búsqueda constante de lo nuevo, y el docente, profesional que domina su área, que conoce a sus alumnos, que tiene años de práctica pedagógica, se encuentra ante novedades que prometen transformarlo todo, pero no sabe cómo usarlas y se pierde en lo que realmente importa: el aprendizaje.

Ante este desafío, la mirada pedagógica es fundamental para garantizar que el contenido digital sea confiable, ético y alineado con los objetivos de aprendizaje, transformando el exceso de información en conocimiento estructurado.

Además, la función innovadora de la tecnología en el día a día escolar puede marcar la gran diferencia para propiciar una recentralización del proceso educativo, que hasta entonces se apoyó históricamente en el docente, hacia el protagonismo del alumno, haciéndolo responsable del proceso de su desarrollo y, por lo tanto, de su educación, sin dejar de atribuir al educador su papel de orientador en este proceso.

Al rediseñar las prácticas pedagógicas desde esta perspectiva, se percibe que el sesgo de innovación es intrínseco a la aplicación de las tecnologías en favor del aprendizaje, garantizando que las herramientas utilizadas impulsen el protagonismo del alumno y la superación de los desafíos educativos contemporáneos, con el fin de prepararlo para la vida y para el trabajo en un mundo en constante cambio.

En cuanto a las herramientas digitales en la escuela, la integración de tecnologías y metodologías activas en el currículo escolar no debe verse solo como un soporte técnico, sino como una transformación en la forma de construir el conocimiento.

En el escenario actual son requisitos importantes los enfoques sobre cultura digital, educación mediática, alfabetización digital y alfabetización en IA, con el objetivo de desarrollar en el alumno el sentido crítico y la responsabilidad en el uso adecuado de las herramientas digitales.

Los recursos tecnológicos deben alcanzar también a todos los profesionales que actúan en la institución escolar, para el mejor aprovechamiento de esos recursos en favor de la formación de los estudiantes.

El apoyo y el soporte para un uso adecuado crean un ambiente seguro, ético y capacitador para que docentes, alumnos y gestores aprovechen la tecnología como herramienta pedagógica y no como sustituta del pensamiento crítico.

En ese contexto, es fundamental la organización de toda la estructura necesaria para la implantación de un plan de acción en relación con los equipos que se utilizarán, la calidad de internet, el soporte técnico, la gestión del sistema, el acceso y la conectividad y las plataformas integradas al sistema de gestión.

Se espera, entonces, que la tecnología educativa actúe como una herramienta intencional y crítica para potenciar el aprendizaje por investigación. Debe promover habilidades del siglo XXI —como pensamiento crítico, colaboración y creatividad—, apoyar al alumno y utilizarse siempre con ética, responsabilidad y equilibrio en la era digital y de la inteligencia artificial en la que vivimos hoy.

Conoce Satie

Satie es una capa de inteligencia de datos para la educación que conecta la información de los distintos sistemas que la escuela ya utiliza, ayudando a los gestores a convertir datos dispersos en una visión más integrada para la toma de decisiones.

¿Quieres entender cómo esa conexión puede funcionar en tu escuela? Conoce Satie.

Conoce Satie
Compartir

Sigue leyendo